Bienvenido Invierno

sábado, 23 de enero de 2016

Volvemos de las vacaciones navideñas con muchas más ganas de aprender y de disfrutar aprendiendo.
Este nuevo trimestre lo comenzamos guardando todos los adornos de navidad, despidiendo al señor otoño y dando la bienvenida al señor invierno.
Con los primeros fríos, desempolvamos la caja del invierno para descubrir las sorpresas que nos trae esta nueva estación del año.

Y comenzamos a elaborar nuestro libro del invierno,
a conocer el vocabulario relacionado con esta estación.
y volvemos a aprender a través de los cuentos. 
Escuchando con atención el cuento de Roque, el muñeco de nieve y realizando diferentes actividades,






  hemos conocido nuevo vocabulario, descubierto las prendas de abrigo, repasado las partes del cuerpo, conceptos como frío/caliente, Grande/pequeño, círculo, triste/contento, y conocido la letra R.

Roque es un muñeco de nieve. Para ser un muñeco de nieve no es suficiente con estar hecho de nieve, hacen falta otras cosas. Roque está hecho con dos grandes bolas de nieve. Una de ellas forma su cuerpo y la otra, algo más pequeña es su cabeza. Con estas dos bolas de nieve, Roque tiene su cuerpo y su cabeza, pero aún no es Roque, podría ser cualquier muñeco de nieve.
Roque ha aparecido esta mañana, esta mañana el suelo estaba cubierto de nieve y los niños y niñas del cole han colocado las dos bolas durante su recreo, pero han tenido que volver a clase y Roque no ha terminado de crearse. Roque esta triste porque le faltan aún cosas para ser un lindo muñeco de nieve, no puede hablar porque no tiene boca, no puede mirar porque no tiene ojos, pero si puede pensar porque tiene cabeza.
Roque espera impaciente el final de la clase para que los niños y niñas de la clase terminen de crearle y ser así Roque. Pero al terminar las clases todos los pequeños salen corriendo y van con sus papás, ninguno se acuerda de Roque. Esto le apena mucho.
Pasan así varios días y Roque sigue esperando que alguien le ayude a ser un muñeco de nieve y dejar de ser dos simples bolas de nieve. Que alguien le de ojos, boca, le ponga ropa y le dé así la vida que espera desde hace días.
Una mañana pasaron por allí dos niños, quienes miraron a Roque y vieron que le faltaba muchas cosas para ser un muñeco de nieve así que rápidamente con una zanahoria le colocaron una nariz, con dos viejos botones sus ojos le pusieron.
Roque empezó a estar contento porque empezaba a tener vida, ya podía ver y oler. Dos ramas se transformaron en sus brazos, una bufanda abrigaba su cuello y un bonito sombrero adornaba su cabeza. Que contento estaba Roque.
Pero aún le falta algo, Roque aún no tenía boca, para poder hablar, sonreír, bostezar, silbar, cantar y reír. Los niños buscaron algo para hacer la boca de Roque, y encontraron  un lindo lazo rojo.
Por fin el muñeco de nieve estaba terminado, Roque ya era Roque, único y especial, distinto a cualquier muñeco de nieve.
Roque fue muy feliz durante todo el invierno.
COLORÍN, COLORADO ESTE CUENTO SE HA TERMINADO.






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